jueves, 7 de junio de 2018

CHEMSEX: Combinación Fatal de Sexo y Drogas

El CHEMSEX surge de la expresión chemical sex, sexo químico. Es la combinación de relaciones sexuales con el uso de drogas ilegales o sin receta médica con el fin de que se facilite, potencie o prolongue (a veces por más de un día) el encuentro sexual. 

Ya vimos en un artículo publicado en el Blog el día 4 de noviembre de 2017, la problemática suscitada con el STEALTHING por el riesgo de contagio de ITS y embarazo no deseado o no planificado. El CHEMSEX es ir un paso más allá, es mezclar en una peligrosa coctelera sexo y drogas. 

Las drogas que más se utilizan son la mefedrona (mefe), la metanfetamina (tina, meta, meth, cristal meth) y el GHB (éxtasis líquido). A estas drogas, en muchas ocasiones se añaden el MDMA (éxtasis), Popper, cocaína, fármacos para la disfunción eréctil (Viagra®) y alcohol. 

En el siguiente gráfico podemos ver la evolución de los episodios de urgencias hospitalarias relacionadas con el consumo de drogas en los últimos años en España. 



Como puede verse, las tres drogas que causan la mayoría de los casos de intoxicación tratados en urgencias hospitalarias son la cocaína, el alcohol y el cannabis. 

Al usar estas drogas es muy fácil olvidarse de tomar precauciones, como puede ser el uso del preservativo. 

A continuación vamos a ver algunos efectos secundarios propios de las drogas citadas anteriormente: 
  • Mefedrona: palpitaciones, dilatación de pupilas, boca seca, tensión mandibular, disminución del apetito, sudoración intensa, piel fría, depresión intensa… 
  • Metanfetamina: hipertensión arterial, infarto, hemorragia o infarto cerebral, agresividad, alucinaciones, depresión, suicidio… 
  • GHB: disminución de la conciencia, coma, vómitos, perforaciones en el aparato digestivo… 
  • MDMA: ansiedad, mareos, náuseas, dilatación de pupilas, boca seca, tensión mandibular, palpitaciones, disminución del apetito, dificultad para orinar, tristeza, cansancio, ansiedad, enfermedad mental… 
  • Popper: dolor de cabeza, palpitaciones, síncope… 
  • Cocaína: palpitaciones, hipertensión arterial, infarto, hemorragia o infarto cerebral, insomnio, disminución del apetito… 
  • Fármacos para la disfunción eréctil: dolor de cabeza, congestión nasal, hipotensión arterial, palpitaciones, dolor de espalda, alteraciones visuales, infarto, alteraciones en la erección del pene… 
  • Alcohol: confusión, vómitos, convulsiones, alteraciones respiratorias, palidez, hipotermia, pérdida del conocimiento, coma… 

El problema es grave, puesto que en estos encuentros sexuales se utilizan varias drogas que pueden causar efectos secundarios muy importantes y sobretodo, difíciles de tratar. 

Esta peligrosísima “moda” se inició hace unos diez años en Estados Unidos y llegó a Europa a través del Reino Unido. 

Las ciudades españolas donde más se realiza son Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga. Suelen practicarla más los colectivos LGTBI, y el perfil suele ser el de personas de unos 30 años con estudios. En España lo suelen practicar hombres que tienen relaciones con otros hombres (homosexuales o bisexuales). En el último año se ha triplicado el número de este tipo de encuentros sexuales. 

Podemos pensar que como el perfil de la persona que realiza esta práctica tiene una edad media de 30 años, los adolescentes no son población de riesgo. Nada más lejos de la realidad. Debemos pensar que se considera que la adolescencia no finaliza hasta los 24-25 años, y es común que este tipo de prácticas empiecen a realizarse cada vez en edades más tempranas. Se han descrito casos en España entre estudiantes universitarios. 

Se suele quedar con desconocidos a través de redes sociales en sesiones de grupo que duran horas o días, pudiendo llegar a provocar daños a nivel tanto físico como psíquico. A veces, hay sesiones en las que se invita a una persona “de incógnito” que tiene una infección por VIH y convierte este tipo de práctica en una “ruleta rusa del sexo” o bugchasing. 

Otra modalidad más peligrosa aún es el “slam”. En esta práctica se incluyen drogas inyectables para conseguir efectos más intensos y rápidos, por lo que el riesgo de contagio de graves infecciones se multiplica. 

Evidentemente, los riesgos de este tipo de práctica, además del contagio de ITS, es el del propio consumo de la sustancia tóxica, aunque la mayoría de las personas que la realizan no tienen conciencia del problema de asociar drogas al sexo. 

Por todo ello, los especialistas opinan que estamos ante un verdadero problema de Salud Pública por el riesgo de adicciones a drogas y el incremento de ITS. Tanto es así, que el Hospital Clínico de Barcelona ha abierto la primera consulta médica específica de chemsex. 

Disponer de una adecuada formación sexual, conocer los riesgos del consumo de drogas y ser consciente de los graves problemas que pueden causar prácticas sexuales como la descrita en este artículo, son puntos básicos que deben entender los/las adolescentes como garantía de su salud.

jueves, 1 de marzo de 2018

Anticoncepción postcoital o de urgencia, desterrando mitos

Este artículo trata de aclarar una serie de conceptos que son básicos para entender el funcionamiento de la anticoncepción postcoital o de urgencia.

Aunque existen varios métodos anticonceptivos de urgencia (Levonorgestrel 1.500 µg, Acetato de Ulipristal 30 mg y DIU de Cobre), vamos a hablar del más utilizado y del que existe más experiencia: Levonorgestrel 1.500 µg en dosis única vía oral (Norlevo®, Postinor®). Se comercializó en España en el año 2001 y desde el año 2009 se puede adquirir en farmacias sin receta médica.


La función de este anticonceptivo es la de inhibir la ovulación, o sea, el óvulo no sale del ovario.

Es importante saber que la anticoncepción postcoital no debe utilizarse como método anticonceptivo habitual, sólo se trata de un recurso al que se debe acudir en casos excepcionales porque no siempre evita el embarazo y en caso de consumo habitual puede haber una sobrecarga hormonal que produzca alteraciones del ciclo que no son recomendables. Por lo tanto, la administración reiterada dentro del mismo ciclo menstrual está desaconsejada. Tampoco protege frente a infecciones de transmisión sexual.

Además, la anticoncepción de urgencia no es un método tan eficaz como otro anticonceptivo convencional (preservativo, píldora, parche, anillo…), de ahí la importancia de ponerse en contacto con profesionales sanitarios que pueden informar sobre los métodos anticonceptivos más adecuados a las necesidades de la pareja (consejo contraceptivo).

Este tipo de anticoncepción está indicada para prevenir embarazos tras mantener relaciones sexuales sin protección o cuando el método anticonceptivo utilizado ha fallado (se ha roto el preservativo o se ha quedado dentro de la vagina, se ha realizado el coito interrumpido, inadecuada utilización del anticonceptivo hormonal, violación, relaciones sexuales bajo el efecto de drogas y/o alcohol…).

Debe utilizarse cuanto antes, preferiblemente en las 12 horas siguientes y nunca después de las 72 horas posteriores (3 días) después de la relación sexual de riesgo. Cuanto antes se utilice más eficacia tendrá. Si la chica está embarazada no va a ser eficaz, pero tampoco va a provocar aborto (no es una píldora abortiva).

En la siguiente tabla vemos la eficacia en función del tiempo transcurrido desde la relación sexual de riesgo y la toma del anticonceptivo:

Tiempo transcurrido
Eficacia
< 24 horas
95%
25-48 horas
85%
49-72 horas
58%

Si se mantienen relaciones sexuales sin protección después de tomar el comprimido, existe riesgo de embarazo. Tampoco está indicada su toma antes de la primera menstruación (menarquia).
Se debe consultar al médico o farmacéutico antes de su toma si:
  • Se ha tenido un embarazo ectópico previo (el óvulo fecundado se localiza fuera del útero, normalmente en las trompas de Falopio). 
  • Se ha tenido infección en las trompas de Falopio.
  • Existen antecedentes de trombosis personal o familiar.
  • Se tienen problemas digestivos graves de malabsorción (enfermedad de Crohn).
  • Hay problemas graves de hígado.
Debería realizarse un test de embarazo tras la toma del comprimido si se dan estas circunstancias:
  • El siguiente periodo menstrual se retrasa más de 5 días.
  • Se produce un sangrado anormal en la fecha esperada de la siguiente menstruación.
Hay medicamentos que disminuyen la eficacia de la anticoncepción de urgencia, por lo que en los siguientes casos se debe consultar con el médico: 
  • Barbitúricos y otros medicamentos para tratar la epilepsia.
  • Tratamientos para el VIH, tuberculosis, infecciones por hongos y los que tengan base de Hierba de San Juan. 
No se recomienda utilizar a la vez con Acetato de Ulipristal (ella-One®), que como hemos visto anteriormente es otro anticonceptivo postcoital o de urgencia.

Se puede tomar en cualquier momento del ciclo menstrual, excepto si se está embarazada o se piensa que pudiera estarlo. Tras su toma se recomienda utilizar un método anticonceptivo de barrera (preservativo). Si se está tomando algún anticonceptivo oral se debe continuar con el tratamiento de forma habitual. Si se vomita en las 3-4 horas siguientes a su administración, se debe tomar un nuevo comprimido.

Tras su uso, el ciclo es habitualmente normal y se iniciará el día habitual, aunque a veces, puede adelantarse o retrasarse unos días.

Los efectos adversos más frecuentes tras su toma son: mareo, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, aumento de la sensibilidad en las mamas, retraso en la menstruación, menstruación intensa y/o dolorosa, sangrado, dolor uterino y fatiga. La mayoría de estas reacciones desaparecen normalmente en las 48 horas siguientes a la toma.

En resumen, la anticoncepción de urgencia no debe utilizarse como método anticonceptivo habitual, no previene del contagio de infecciones de transmisión sexual, debe tomarse cuanto antes después de la relación sexual de riesgo y es muy importante usar un método anticonceptivo de alta eficacia (preservativo, píldora, parche, anillo vaginal, DIU, doble método, etc.) cumpliendo adecuadamente con sus normas de uso.


Imagen | Pastilla día siguiente de Victor byckttor bajo licencia CC0

lunes, 22 de enero de 2018

¿Importa o no importa el sexo?

Este artículo es más bien para personas no adolescentes, pero considero que los jóvenes pueden sacar una reflexión de él.

Parece que los expertos han encendido las alarmas: se generalizan los síntomas de inapetencia o desinterés en un país en el que sigue gustando más hablar de sexo que practicarlo.

Se convierte en un contrasentido que la generación cultural que más ha acortado las prendas de vestir, que más culto al cuerpo ha desarrollado, la que más ha erotizado su imagen y sigue jugando a la ambigüedad sexual, sea la que menos lo practica con una frialdad apabullante. Parece que la provocación, el exhibicionismo y el sex appeal se ha convertido en medio y fin a la vez, dejando el gozo de los cuerpos para fiestas de guardar en el mejor de los casos. Somos una sociedad erotizada que pierde el deseo cuando afronta la intimidad.

No deja de ser curioso hablar así de este tema en una cultura que se ha destacado por alardear de potencia, frecuencia y cantidad. Claro que eso ha sido siempre de boquilla; pero las cosas, de puertas para adentro, no son como los chistes que contamos. Aunque los fabricantes de preservativos nos hagan creer lo contrario, somos los menos activos de la Comunidad Europea. Seguimos practicando el sexo, sin duda, pero tal vez sin darle la importancia que se merece.



¿Cómo puede existir desinterés en una sociedad en la que el sexo está por todas partes? Tal vez la respuesta se encuentre justamente en esa abundancia, en su exceso, provocando la insensibilización sistemática, o sea, nos hartamos de lo que abunda, nos colapsa la magnitud de estímulos que pretenden excitarnos por encima del deseo y por debajo de la piel.

El sexo del destape dio paso al sexo más explícito y al más industrial en forma de espectáculos eróticos, revistas y filmografía pornográfica. Nos entregamos al sexo de consumo, y pasamos así del “acto” a “hacer el amor”, para acabar en el “follar”.

Por lo visto, es hoy tan fácil acceder al sexo, que necesitamos estímulos mayores que la simple desnudez, que el juego y la danza erótica o el despertar del deseo a través del contacto. Por eso, hay que reinventar el morbo, introducir nuevas prácticas como el sexo público, el intercambio, la cita a ciegas o el peor de los enemigos, que es el sexo virtual.

Con un solo clic, se puede acceder al sexo que se quiera a cambio de disfrutarlo en solitario, sin compromiso, sin contacto, sin esfuerzo. Pide, paga y se te dará. Demasiado fácil como para aventurarse a complicarse la vida con otro ser humano. No vaya a ser que te pida algo más que el mero deseo.

Existe un monstruo que está acabando con todo deseo a base de adormecer nuestros impulsos: la obligación. Tal vez estamos olvidando la importancia de hacer las cosas con ilusión y no por obligación. La vida de tantas personas y la de tantas parejas acaba siendo un conjunto de rutinas, todas ellas exigentes y desgastadoras, que las dejan para el arrastre apenas acabada la cena. Añádase a ello la ansiedad con la que se vive hoy, la incertidumbre, las crisis…..El agotamiento del cuerpo desluce el deseo y lo pospone para otro momento, para ese día en el que reine algo de tranquilidad y, con ella, las ganas de hacerlo todo. Es un argumento tramposo, porque la motivación se asocia a circunstancias externas no dependientes de la persona y, por eso, sometidas a la desaparición de las obligaciones, cosa que no sucederá, ya que se ha convertido en el modus vivendi de la relación.

Es curioso, porque, visto así, se asocia el sexo a una obligación más, a un consumo energético más y, por tanto, para no deslucirlo, mejor dejarlo. Me extraña que el tema no se plantee en términos contrarios, o sea que, aturdidos por tantas obligaciones, celebremos que al menos nos queda el sexo. El desgaste producido haciendo el amor acaba siendo una bendición para los sentidos. Te consume y a la vez te carga. Te cansa ahora, pero te aligera después. No nos importa decir que ir al gimnasio requiere un esfuerzo, pero que después te sientes de maravilla. ¿Por qué no ocurre lo mismo con el sexo?

El sexo, no reducido a un mero ejercicio, implica estar presente. Implica sobre todo intimidad. Y eso asusta a más de uno y a más de una. Hacer el amor es eso, amar, dedicarse al otro. Es entregarse. Es dar y recibir. Es una sintonía, una complicidad, una celebración. Entonces, cuando observo la frialdad o la dejadez imperante en muchas relaciones, me pregunto qué es lo que realmente les importa.

Es obvio que no siempre estamos como unas castañuelas. La cotidianidad, los hijos, las enfermedades…., existen factores de cambio de la relación que transforman la sexualidad. Pero eso es una cosa y la otra es quitarle importancia. Cuando se seca el sexo, algo ocurre en la relación. Cuando se vuelve frío, algo nos ocurre a las personas.

Aunque en nuestras vidas cabe el sexo por el sexo, su importancia no radica en el consumo, sino en el encuentro. El sexo nos vincula como ninguna otra forma de comunicación.

El sentimiento de protección, de filiación, de pertenencia que atesoramos desde la infancia pasa por la caricia, por el beso, por el abrazo. La sexualidad es una oportunidad de renovar ese sentimiento, de aumentar el vínculo y de conducir la energía que genera el deseo. Por eso, al orgasmo se le conoce como la “pequeña muerte”. Muere nuestro yo para fusionarse con la vida. Como si de una llama se tratara, el sexo hay que procurar que no se apague. Cuando eso ocurre, el problema no es que la llama prenda de nuevo, sino la chispa que logre encenderla.

Si estamos de acuerdo en que el sexo sí que importa, entonces vayamos a la búsqueda creativa de esa chispa. Démonos permiso para jugar a escondernos y a ser encontrados, a vestirnos para ser desnudados. Cerremos los ojos y dejémonos sentir, ya que poseemos al menos cinco sentidos que pueden convertirse en estímulos excitantes.

El sexo puede ser muy creativo si lo convertimos en un mundo de posibilidades, en un mundo de rituales del más breve al más fascinante. Del más carnal al más tántricamente sagrado. Hay mucho sexo por vivir si le damos la importancia que se merece.

Para la gente joven, ¿qué conclusiones o recomendaciones podemos extraer de este artículo?: el sexo es una actividad que tiene por lo menos tres componentes, a saber, uno físico (contacto, caricias,…), otro emocional (sentimientos, pasión,..) y otro social (comunicación, ..), y las tres deben de converger en un fin, disfrute y respeto.

Pero el sexo requiere, en cuanto a los jóvenes, una edad (establecida por ley) y también tener una madurez personal que les acredite el estar capacitados de tener relaciones sexuales en las que entren una serie de precauciones que eviten enfermedades de transmisión sexual o embarazos.

Por último insistir (y para todas las edades), que la palabra que define al sexo es que debe ser gratificante, esto implica disfrute, goce, satisfacción, tranquilidad, respeto a tu pareja, novedad, ilusión…. Si desde joven se ve y se vive así, de esta manera, hay más posibilidades de no caer en la obligación, rutina, desidia y puede que contribuya a que podamos ser mejores personas.


Imagen | heartsickness-lover-s-grief-428103 de Takmeomeo bajo licencia CC0

sábado, 4 de noviembre de 2017

STEALTHING: La moda que no es un juego, es una agresión sexual

En las próximas semanas vamos a ver las prácticas sexuales más peligrosas que están de moda entre los más jóvenes. Una de ellas es el STEALTHING. 
La palabra stealthing proviene del término inglés “stealth” que significa “sigilo”, “cautela”, “acción furtiva”, “disimulo”. Por lo tanto, podríamos traducirlo como “hacer una acción o movimiento con cautela o sigilo”. En el caso de las relaciones sexuales, el stealthing es “quitarse el preservativo durante la relación sexual coital a pesar de haber acordado su uso con la pareja”.

El hecho de ponerle este tipo de nombres a las agresiones sexuales parece que sean práctica “normales” y “aceptables”. Nada más lejos de la realidad, es un acto inaceptable e implica violencia sexual.


Multitud de organizaciones que defienden los derechos sexuales de las mujeres reclaman que esta “nueva moda” sea tratada como una violación. Ya existen estudios realizados en EEUU, en los que se ha entrevistado a mujeres que han experimentado la retirada del preservativo, que desvelan que es una práctica común entre personas jóvenes y sexualmente activas. Las primeras notificaciones de este tipo de práctica datan del año 2013.

En la mayoría de las ocasiones, para que la chica no se dé cuenta de la retirada del preservativo, se realiza en los cambios de postura o posición, por lo que es muy difícil de observarlo.

Evidentemente, esta práctica expone a las víctimas a embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual. Además de esto, las chicas que experimentan esta situación la describen como una grave violación a su dignidad. Es por ello, que entre algunos expertos en delitos sexuales (cada día más) lo consideren como una violación en toda regla. Se supone que si acuerdas tener relaciones sexuales con tu pareja usando el preservativo y te lo quitas sin decir nada, ya no tienes su consentimiento, y como sabemos, la violación en este caso existe cuando se penetra a otra persona sin su consentimiento.

En España, si nos basamos en la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, el stealthing se podría considerar como abuso sexual por falta de consentimiento. El artículo 181 del Capítulo II del Título VIII del Libro II del Código Penal vigente dice: “El que, sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento, realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona, será castigado, como responsable de abuso sexual, con la pena de prisión de uno a tres años o multa de dieciocho a veinticuatro meses”.

En enero de 2017 fue condenado en Suiza un hombre de 47 años por violación porque se quitó el preservativo mientras practicaba sexo con una mujer que conoció en Tinder (red social para conocer gente). El Tribunal dictaminó que si se había previsto el sexo con preservativo y luego no se usó, se trató de un abuso sexual.

Sabemos el fácil acceso que tenemos a las redes sociales, y que las utilizamos a veces inadecuadamente. Pues bien, muchos chicos comentan este tipo de experiencias y se dan consejos. No existe diferenciación entre los chicos heterosexuales y homosexuales, y consideran que están en su derecho de quitarse el preservativo porque se sienten mejor. Además no tienen miedo a contraer infecciones de transmisión sexual, aunque asumen ese riesgo. Les preocupa más el hecho de que se produzca un embarazo no deseado.

La mayoría de las chicas que se dan cuenta de que su pareja se ha quitado el preservativo, reclaman que se lo vuelvan a poner porque es más seguro. Los chicos, en este aspecto piensan que el hecho de quitarse el preservativo no implica que estén violando a su pareja.

En resumen, la relación de pareja se basa en la confianza. Si no se puede confiar en la pareja porque hace este tipo de prácticas, probablemente no sea la pareja ideal con la que compartir momentos tan especiales, emocionantes e íntimos. Exponerse a embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual de esta forma es un atentado contra la salud sexual y reproductiva. No todo lo que esté de moda tiene que ser aceptado o aceptable. El sentido común, el conocimiento y nuestra dignidad como personas debe imponerse a modas que no hacen más que ir contra nuestra integridad física, psicológica, sexual y social.



lunes, 22 de mayo de 2017

Eyaculación precoz entre los jóvenes

Son frecuentes las preguntas que nos trasladan al Blog en relación a la eyaculación precoz. No son menos las que nos realizan sobre este tema cuando presentamos las sesiones de salud sexual y reproductiva y relaciones interpersonales en los institutos de educación secundaria.

Algunos estudios nos informan que es un problema bastante normal entre los jóvenes, sobre todo entre los 19 y los 24 años. Los hábitos tóxicos (consumo de tabaco, alcohol y otras drogas) pueden acentuar este problema.

Existen múltiples mitos sobre las causas de este problema que se perpetúan en el tiempo y son motivo de debate entre los/las más jóvenes.

Algunos dicen que esto se debe a que los chicos tienen necesidad de masturbarse o mantener relaciones sexuales rápidas con sus parejas para no ser descubiertos. Esto no tiene sentido, ya que de ser así, la mayoría de adolescentes tendrían este problema y no es el caso.

Existen foros que afirman que si se mantienen relaciones sexuales a edades tempranas con prostitutas (que facilitan la eyaculación rápida para atender a más clientes) es más probable que aparezca eyaculación precoz en etapas posteriores. En la actualidad hay más jóvenes que se inician en las relaciones sexuales con amigas y no por eso se ha reducido el número de eyaculadores precoces.


Entonces, ¿a qué se debe este problema que es la causa de una importante insatisfacción sexual y personal? Pues bien, el miedo, la ansiedad y la excesiva responsabilidad de los chicos es el foco principal del problema. Culturalmente, a los chicos se les ha asignado el rol de controlar su propio placer y resolver el placer de sus parejas. Este elevado grado de ansiedad altera el Sistema Nervioso Autónomo que es el responsable de la eyaculación, y solo va a bastar un estímulo breve que la desencadene.

Pero en la actualidad vivimos en la época de la inmediatez, todo tiene que ser hoy y ahora o mañana como mucho, o sea, vivimos en el estrés del día a día y en la ansiedad del día que nos depara el mañana.

No es la primera vez que escuchamos que antes de mantener relaciones sexuales con la pareja se recomienda una masturbación que retrase posteriormente la eyaculación en el coito. Hay estudios que invalidan esta opción, puesto que se deja al hombre a solas con su problema y se la añaden las responsabilidades extra. Sería una mejor forma de actuar si en el acto de la masturbación se contara con la pareja, así será una responsabilidad compartida y disminuirá el grado de estrés.

Las causas más comunes de la eyaculación precoz son:
  1. Estrés y ansiedad: normalmente cuando se está más estresado se tienen más ganas de masturbarse. Esto sucede porque la eyaculación elimina el estrés acumulado.
  2. Problemas de control: Los “sueños húmedos” a veces pueden estar provocados por problemas de control por sobreexcitación.
  3. Patrones aprendidos: La necesidad de eyacular rápido a edades tempranas pueden desarrollar una memoria muscular que facilite la eyaculación precoz en etapas más tardías.
  4. Erecciones no confiables: Se produce cuando el chico no puede confiar en que sus eyaculaciones no van a durar, por lo que se relaciona con la impotencia sexual.
  5. Problemas con el envejecimiento: Si el problema de la eyaculación precoz se perpetúa durante la adolescencia puede llegar a ser un problema más importante en edades más avanzadas de la vida.
Aunque existen fármacos que pueden retrasar la eyaculación (antidepresivos, ansiolíticos…) no deben utilizarse sin control médico. La valoración de factores personales es fundamental para abordar este problema por parte de los profesionales sanitarios, por lo tanto no hay una solución universal para todos los chicos que tienen eyaculación precoz.

Es importante concienciar a los jóvenes que deben sentir sensaciones genitales sin la necesidad de llegar siempre al orgasmo él o su pareja. Tener relaciones “sin mirar el reloj” y disfrutando del tiempo de encuentro sexual es una buena opción. A veces, es mejor incluso olvidarse de los genitales de momento.

En este aspecto, la experiencia es un factor fundamental y decisivo, porque se va adquiriendo mayor capacidad de control y modulación de la actividad sexual.

Cuando el problema es de difícil abordaje, por diferentes causas, se puede consultar con un/una sexólogo/a, que son profesionales capacitados para el afrontamiento de este tipo de alteraciones sexuales.

Algunas soluciones para controlar la eyaculación precoz son: 
  • Entrenamiento de la respuesta condicional: Intentar masturbarse con la otra mano; cuando se está llegando al clímax, detener la estimulación, relajarse y empezar de nuevo. 
  • Técnica de detenerse y seguir: Aprender a controlar el flujo de orina puede mejorar el problema de eyaculación precoz, puesto que los músculos que entran en juego en ambos casos son los mismos. Controlar el flujo de orina puede ayudar, aunque no conviene hacerlo a menudo porque puede provocar infecciones. 
  • Técnica de presión: Al estar cerca de la eyaculación se puede realizar una presión en el músculo pubococcígeo que se encuentra entre el ano y el escroto, así se detendrá esa sensación. 
  • Control de excitación: sobre todo durante la relación sexual con la pareja. 
  • Desensibilizantes: Hay cremas, geles…que pueden retrasar la eyaculación, pero son un “parche” para el problema y no un remedio definitivo. 
  • Método “Domina tu orgasmo” del escritor Giancarlo Tassara: describe un método infalible que cura definitivamente la eyaculación precoz, e incrementa hasta 15 veces lo que se dura en la relación durante la penetración. Ante este método hay también detractores que no han superado el problema. 
En resumen, hay que disfrutar de la sexualidad de uno mismo y con la pareja, disminuyendo en la medida de lo posible las situaciones de estrés y ansiedad. Es un momento muy íntimo que necesita una buena planificación que evite problemas añadidos.



Imagen | Imagen original de Demeter Attila bajo licencia CC0

jueves, 16 de marzo de 2017

El miedo

Este artículo es una reflexión personal, no está contrastado científicamente lo que voy a exponer, solamente son elucubraciones que me gustaría compartir.

Cuando voy paseando me planteo la cuestión de por qué a una persona que no ha hecho nada a nadie, es agredida por otra u otras que a veces ni la conocen, cuando tenía que ser en muchas ocasiones todo lo contrario, son personas que necesitan nuestro apoyo y comprensión. Y he llegado a la conclusión que el factor común a estas acciones y actitudes agresivas, es el “miedo”.



Creo sinceramente, que hay personas que han aprendido a reaccionar así porque le han inculcado el miedo a lo distinto, a quien no piensa como yo, a quien no viste como yo, a quien no tiene mi mismo color de piel, a quien no tiene mi misma religión, etc.

Tenemos una prueba de esto en lo que está sucediendo en Estados Unidos; Donald Trump está apelando al miedo para conseguir sus objetivos.

Yo me pregunto, cómo es posible que un niño llegue a sufrir bullying, y además durante un tiempo más o menos largo; mi conclusión, como ya he dicho, es el miedo: miedo de unos niños cobardes, que abusan teniendo las circunstancias a su favor, miedo de unos profesores a no inmiscuirse en esa situación, miedo de un Colegio a no poner los medios adecuados para cortar ese problema.

Otro ejemplo: ¿por qué hay personas que odian, agreden o desprecian a los homosexuales?, cuando ninguno de ellos les ha hecho nada. Mi respuesta vuelve a ser la misma, miedo a aceptar que hay una sexualidad distinta a la heterosexual.

También nos podemos preguntar, por qué hay personas que odian a los musulmanes, sabiendo que no todos son islamistas y los yihadistas son una minoría. Respuesta: miedo a lo diferente a lo nuestro.

Por otro lado, ¿qué mueve a un yihadista (terrorista) a matar de esa manera tan brutal e indiscriminada? Pienso que son personas que no toleran que haya una verdad distinta a la suya; pero ¿por qué?, porque no quieren competencias respecto de sus creencias, tienen miedo de descubrir que hay otras respuestas a sus cuestiones espirituales sin las cuales su mundo se derrumba.

Pero, todo este miedo, ¿de dónde viene?, ¿se nace con él o se aprende? Evidentemente se aprende, porque una cosa es tener miedo a un animal que me puede agredir (miedo adaptativo o de supervivencia) y otra, tener miedo de una persona que no me ha hecho daño ni me lo va a hacer.

Entonces ¿qué es lo que habría que hacer para mejorar o superar este problema?; personalmente se me ocurren dos cosas:

Los padres o educadores debemos formar a nuestros hijos y alumnos en evitar los prejuicios (son síntoma de temor e inseguridad y por consiguiente de miedo), en la solidaridad, en trabajar por el bien común, en apoyar a todo el mundo y en especial a los más débiles; en suma, en la tolerancia y el respeto. También debemos incidir en que sean críticos y constructivos.

Por su parte, los jóvenes deben cuestionarse y reflexionar sobre todas las creencias que les vamos imponiendo los adultos, deben luchar por tener su propio criterio y hacerlo valer sin tener que agredir a otros, esto en sí, es un acto de valentía que va a chocar frontalmente con el miedo que atenaza a una sociedad o sociedades llenas de prejuicios.



Imagen | Miedo de Astor Rabuco bajo licencia CC BY 2.0

martes, 14 de febrero de 2017

Cuando la regla no cumple con ninguna regla

A la mayoría de las mujeres les gustaría tener un ciclo menstrual regular que no se acompañara con ningún signo o síntoma desagradable. Pero la realidad en muchas ocasiones es bien distinta, las alteraciones del ciclo y los signos y síntomas acompañantes interfieren en la calidad de vida de las mujeres, suponiendo un problema de salud importante.
Cuando la regla no cumple con ninguna regla la mujer se siente incómoda con su cuerpo, o mejor dicho, con el funcionamiento de su cuerpo. No existe una “regla” universal para la menstruación, cada mujer es diferente, y en la individualidad de esa diferencia también existen múltiples diferencias según el momento vital por el que se atraviesa. Bien conocidos son los casos de alteraciones en el ciclo ante la fecha cercana de un examen o ante el deseo imperioso de ser madre.
El ciclo menstrual o regla comienza con la menarquia (primera menstruación que tiene la mujer), se mantienen durante la edad reproductiva y cesa con la menopausia. La edad media de la menopausia en España se encuentra entre los 51-52 años. El ciclo menstrual va a depender fundamentalmente de la secreción de hormonas del ovario, del hipotálamo y la hipófisis.
Es muy frecuente que en chicas jóvenes se produzcan ciclos anovulatorios, esto quiere decir que a veces los ovarios no desprenden ningún óvulo. Normalmente, al incrementarse la edad se suele establecer un patrón regular en el ciclo que se mantiene durante la mayor parte de la etapa reproductiva de la mujer. Los ciclos suelen acortarse cuando se aproxima la menopausia.

 
Como decíamos anteriormente, los primeros ciclos suelen ser bastante irregulares, siendo hasta la mitad anovulatorios en el primer año. Las molestias menstruales se relacionan con los ciclos ovulatorios y normalmente están ausentes en las hemorragias anovulatorias. Es muy común tener ciclos ligeramente irregulares durante los dos primeros años de menarquia, aunque puede que las chicas que tengan los ciclos inferiores a los 21 días con una menstruación mayor a 7 días o hemorragias intensas necesiten realizarse controles médicos para buscar posibles causas que los produzcan (problemas en la coagulación sanguínea, embarazo…).
Los ciclos mayores a 90 días pueden estar relacionados con trastornos en la alimentación (anorexia, bulimia…), insuficiencia ovárica primaria (menopausia precoz), estrés, siendo el síndrome de ovario poliquístico la causa más frecuente de la amenorrea en adolescentes.
La mayoría de los ciclos duran entre 21 y 25 días, la menstruación entre 4 y 7 días y se suelen perder unos 30 mililitros de sangre.
Puede haber múltiples alteraciones del ciclo menstrual. A continuación presentamos una tabla que resume las mismas.


Duración
Ciclos o ritmo
Intensidad
Amenorrea
-
-
-
Opsomenorrea
Normal
Largos
Normal
Oligomenorrea
Escasa
Normal
Normal
Hipomenorrea
Normal
Normal
Escasa
Proiomenorrea
Normal
Cortos
Normal
Polimenorrea
Elevada
Normal
Normal
Hipermenorrea
Normal
Normal
Elevada
Polimenorragia
Elevada
Cortos
Elevada
Menorragia
Elevada
Normal
Elevada
Menometrorragia
Menorragia + Metrorragia
Hemorragia intermenstrual
Pérdidas intermenstruales normales
HUD (hemorragia uterina disfuncional)
Sangrado uterino anómalo que no se puede atribuir a enfermedades

Las alteraciones menstruales por exceso están causadas por: embarazos, enfermedades endocrinológicas, alteraciones en la coagulación, uso de anabolizantes, cosméticos, contraceptivos, problemas ováricos, traumatismos (incluidos los abusos sexuales), infecciones, pólipos…
Las alteraciones menstruales por defecto están causadas por: alteraciones hormonales, infecciones, tumoraciones, pérdida de peso excesiva, cirugías, síndrome de ovario poliquístico, himen imperforado…
Uno de los trastornos del ciclo menstrual más habituales e incómodos es la dismenorrea. La dismenorrea es el dolor pélvico que se produce antes y durante el ciclo menstrual. Afecta al 60-90% de las mujeres en etapa fértil y suele acompañarse de náuseas, vómitos, taquicardia, diarrea, vértigo, sudoración excesiva, sensibilidad mamaria, gases, cefaleas y alteraciones en el estado del ánimo.
Es bien conocido el síndrome premenstrual que incluye irritabilidad, cambios del humor, depresión, hostilidad, gases, dolor en las mamas, cambios en el apetito, sofocos, insomnio, cefalea, fatiga, confusión, falta de concentración… Estas alteraciones suelen aparecer entre 1 y 2 semanas antes de la aparición de la menstruación.
Como hemos visto, cuando hay una alteración del ciclo menstrual, además del trastorno físico que puede producir, también puede provocar cambios a nivel psicológico y emocional. Es muy importante identificar si existe una causa que lo produce y tratarla si es necesario. Por lo tanto, va a ser fundamental consultar con el/la médico de atención primaria, el/la matrón/matrona, el/la pediatra o el/la ginecólogo/a, según el caso, para que realice una valoración individualizada. Por ejemplo, es fundamental conocer los antecedentes familiares, puesto que estas irregularidades pueden haberse dado en madres, abuelas y otras mujeres de la familia.
Entre las pruebas que se pueden realizar para valorar a la mujer con trastornos menstruales se encuentran: inspección de genitales externos, de la vagina y el cérvix (cuello del útero), palpación abdominal, analíticas (test de gestación, hormonales, coagulación, hemograma…), ecografías, biopsias, histeroscopias…




Imagen | uterus de Servier Medical Art bajo licencia CC BY 2.0

Imagen de fondo: Group Jump de Paolo Dala bajo licencia CC