La historia de la ciencia y la cultura está llena de malos alumnos que de adultos destacaron por sus logros.
El publicista Paul Arden explica en su libro Usted puede ser lo bueno que quiera ser que, a menudo los más listos de la clase no triunfan en la vida. A continuación vemos por qué.
“La educación es lo que queda después de que uno ha olvidado lo que aprendió en la escuela” (Albert Einstein)
Arden lo explica de este modo: en la escuela se aprende sólo el pasado, los hechos conocidos. Cuantos más hechos se recuerden, mejores son las notas. Los que fracasan en la escuela no están interesados en el pasado, tal vez porque piensan en clave de futuro. O simplemente no tienen buena memoria. Pero esto no significa que no puedan tener éxito.
Lo único que demuestra el fracaso escolar de estos niños es que la educación académica no ha sabido estimular su imaginación. Por tanto, según esta hipótesis, los primeros de la clase dominan el pasado, mientras que muchos malos estudiantes son especialistas en imaginar el futuro, que es donde se encuentran sus éxitos. Por muy malas notas que hayan cosechado, si tienen un objetivo en la vida, encontraran las fuerzas y los recursos para alcanzarlo. Para ellos, el mundo exterior es la verdadera escuela que les pone a prueba y les procura grandes lecciones.
En una sociedad que promueve la comparación hay personas que sufren un complejo de inferioridad por no tener una carrera universitaria, especialmente si frecuentan un ambiente de licenciados. Sin embargo grandes empresarios, intelectuales y artistas no terminaron sus estudios.
Mantener viva la curiosidad, aprovechar las oportunidades y saber rodearse de las personas adecuadas son elementos mucho más decisivos para alcanzar el éxito que un título académico, por muy brillante que sea el expediente. También parece demostrado que hacer algo que nos guste (o lograr que nos guste lo que hacemos) es un ingrediente esencial para triunfar. Más allá de la inteligencia con la que estamos equipados, una actitud constante e inmune al desánimo completa el kit básico de las personas que aspiran a la excelencia en su área de trabajo.
“Siempre me ha encantado aprender. Lo que no me gusta es que me enseñen” (Winston Churchill)
Volviendo a los últimos de la clase, el escritor Daniel Pennac habla en su ensayo Mal de escuela sobre la educación desde el punto de vista de los malos alumnos como él; hace hincapié en el sentimiento de frustración que embarga a este tipo de estudiantes:
“Todo nace de una primera incomprensión, de un problema de inhibición provocado por la timidez, el azar o cualquier otra causa. Y se acumula y se interioriza. Te dices a ti mismo que eres idiota, un cretino, que no hay nada que hacer contigo. Si te consideras idiota, entonces quedas liberado de cualquier esfuerzo. Lo tuyo es irreparable (…..). Sin embargo, sigue diciendo, en todo el tiempo que trabajé como profesor de alumnos de bachillerato nunca me topé con ningún muchacho idiota. Los padres podemos ser idiotas, la televisión, los libros y los grupos también, pero los chavales no lo son. Los hay más vivos, más atrevidos, más rápidos, pero ninguno es idiota”.
“La vida es la gran maestra” (Enrique Rojas)
“Más importante que la inteligencia es la alegría de ver que uno es capaz de vencerse y ponerse metas y cumplirlas. Una persona con voluntad llega en la vida más lejos que una persona inteligente. Y esto lo vemos en el panorama del estudio, ya que este es un termómetro que registra muchas cosas concretas de la conducta de un joven. Muchos de los que han abandonado sus estudios se han dado cuenta después de que su problema no era de cabeza, sino de método (…) Cada uno se educa a sí mismo a través de sus experiencias personales. La vida enseña más que muchos libros. La vida es la gran maestra. Lo que sucede es que, en ocasiones, ese conocimiento es tardío y ya sólo va a tener aplicaciones inmediatas.
“El fracaso es un episodio, nunca una persona” (W. D. Brown)
Dado que es innegable que muchos alumnos reproducen el fracaso escolar en el mundo laboral, la cuestión es: ¿por qué algunos niños logran superarse y triunfar, mientras que otros arrastran su frustración toda la vida adulta?
Según el neurólogo y psiquiatra Boris Cyrulnik, el factor diferenciador se llama resiliencia: capacidad de realizarse y ser feliz, independientemente de lo traumático que haya sido el pasado de cada persona.
En su ensayo Los patitos feos, este autor apela al cisne que vive en el interior de cada persona que alguna vez se ha sentido excluida, incomprendida o fracasada. El protagonista del cuento tiene algo que lo hace diferente a sus compañeros; la clave es entender esa diferencia como algo positivo, ya que le va a permitir realizar cosas extraordinarias.
Para que el patito feo se convierta en cisne debe proyectarse hacia el futuro. Si hay una meta y ganas de alcanzarla, la metamorfosis es sólo cuestión de tiempo.
Un buen ejemplo de esto lo encontramos en el también neurólogo Viktor Frankl que cuenta que cuando estaba preso en un campo de concentración, un día, mientras transportaba material, desfalleció. Postrado en el suelo, oyó cómo un guardia nazi se le aproximaba, lo cual significaba la muerte segura. En vez de aceptar su destino, en aquel momento se imaginó así mismo como futuro conferenciante que explicaba al mundo las barbaridades de los campos de exterminio. Esa misión personal le bastó para sacar fuerzas de flaqueza y levantarse. Eso le salvó.
Del mismo modo, muchos niños y niñas que han sido patitos feos en el aula han logrado convertirse en cisnes y triunfar en la vida porque tenía planes ambiciosos más allá de los muros de la escuela.
Blog de asesoramiento en salud sexual y reproductiva y relaciones interpersonales
martes, 22 de marzo de 2016
domingo, 31 de mayo de 2015
El cáncer de cuello de útero
El cáncer de
cuello uterino o de cérvix es el responsable de un importante número de muertes
en España. En Castilla-La Mancha se detectan anualmente 56 nuevos casos, de los
cuales 33 terminan en defunción. Está producido por los virus del papiloma
humano (VPH).
Los virus de
bajo riesgo no causan cáncer pero pueden causar verrugas en la piel, en los
genitales, en el ano o alrededor de ellos. Los de alto riesgo pueden causar
cáncer.
La mayoría
de las infecciones por VPH de alto riesgo ocurren sin síntomas, desaparecen en
1 o 2 años y no causan cáncer. En cambio, otras permanecen durante muchos años
y pueden causar lesiones más graves que, si no se tratan, pueden evolucionar a
cáncer.
Se han
encontrado que las infecciones por VPH pueden causan cáncer de orofaringe, ano,
vagina, vulva y pene.
Hay factores
de riesgo que pueden aumentar el riesgo de presentar cáncer después de una
infección por VPH de alto riesgo:
- Tabaquismo.
- Tener el sistema inmunitario debilitado.
- Tener muchos hijos.
- Usar por mucho tiempo anticonceptivos orales.
- Higiene bucal deficiente.
- Inflamación crónica.
Aunque su
incidencia no es elevada, el cáncer de cérvix afecta a mujeres jóvenes,
causando enfermedad y mortalidad innecesariamente prematura y sanitariamente
evitable.
La forma más
fiable de prevenir la infección por un VPH es la de evitar cualquier contacto
oral, anal o genital de piel de una persona a otra. Para quienes son activos
sexualmente, una relación monógama a largo plazo con una pareja no infectada es
la estrategia con más posibilidades de prevenir la infección por VPH.
Debito a la
falta de síntomas, es difícil saber si una pareja que ha sido activa
sexualmente en el pasado está infectada ahora por el VPH.
La
investigación ha mostrado que el uso correcto y constante de preservativos
puede reducir la transmisión del VPH entre parejas sexuales. Sin embargo, las
zonas no cubiertas por el preservativo pueden infectarse por el virus, y es por
ello que no protegen de forma completa.
Debido a la
inclusión de la vacuna contra el VPH en el calendario vacunal (a los 14 años),
la incidencia de este tipo de cáncer podría disminuir en los próximos años, ya
que se ha comprobado su eficacia científicamente.
Imagen | Uterus for Sale de Hey Paul Studios bajo licencia CC BY 2.0
La educación exige emociones
Una de las cuestiones
que con frecuencia me he planteado es cómo, por ejemplo, hay personas con un
coeficiente intelectual más elevado que el de Albert Einstein pero no son o no
han sido tan creativas y no han llegado tan lejos como este científico. La explicación
la encuentro en que la inteligencia es un compendio de varías aptitudes entre
las que se encuentra, aparte de CI (coeficiente de inteligencia), la capacidad
emocional con la que afrontamos las situaciones y en ella incluyo la creatividad.
Es por ello, que como
primer artículo me he decidido por este que tiene el título de:
LA
EDUCACIÓN EXIGE EMOCIONES
La primera cuestión es:
¿estamos educando a las nuevas generaciones para vivir en un mundo que ya no
existe?. El sistema pedagógico actual parece haberse estancado; la consigna
respecto a la educación insiste en que hay que “estudiar mucho”, “sacar buenas
notas” y, posteriormente, “obtener un título universitario”. Y eso es lo que
muchos han procurado hacer. Se creyó que, una vez finalizada la etapa de
estudiante, habría un “empleo fijo” con un “salario estable”.
Pero la realidad
laboral ha cambiado y estas consignas académicas han dejado de ser válidas. Y
es que las escuelas públicas se crearon en el siglo XIX para convertir a
campesinos analfabetos en obreros dóciles, adaptándolos a la función mecánica
que iban a desempeñar en las fábricas. Según Ken Robinson (experto en
educación), “los centros de enseñanza secundaria contemporáneos siguen teniendo
muchos paralelismos con las cadenas de montaje, la división del trabajo y la
producción en serie impulsadas por Frederick Taylor y Henry Ford”.
Si bien la fórmula
pedagógica actual permite que los estudiantes aprendan a leer, escribir y hacer
cálculos matemáticos, pero “la escuela mata nuestra creatividad”. A lo largo
del proceso formativo, la gran mayoría pierde la conexión con esta facultad,
marginando por completo el espíritu emprendedor. Y como consecuencia, se
empiezan a seguir los dictados marcados por la mayoría, un “ruido” que impide escuchar la propia
voz interior.
La
voz de los adolescentes:
“Desde muy pequeño tuve
que interrumpir mi educación para empezar a ir a la escuela” (GABRIEL GARCÍA
MÁRQUEZ)
Cada vez más
adolescentes sienten que el colegio no les aporta nada útil ni práctico para
afrontar los problemas de la vida cotidiana.
En vez de plantearles
preguntas para que piensen por sí mismos, se limitan para darles respuestas
pensadas por otros, tratando de que los alumnos amolden su pensamiento y su
comportamiento al canon determinado por el orden social establecido.
Del mismo modo que la
era industrial creó su propia escuela, la era del conocimiento emergente
requiere de un nuevo tipo de colegio porque la educación industrial ha quedado
desfasada. La educación no necesita que la reformen, sino que “la transformen”.
En vez de estandarizar la educación, en la era del conocimiento va a tender a
personalizarse. Esencialmente porque uno de los objetivos es que los chavales
descubran por sí mismos sus dones y cualidades individuales, así como lo que verdaderamente
les apasiona.
En el marco de este
nuevo paradigma educativo está emergiendo con fuerza la “educación emocional”. Se trata de un conjunto de enseñanzas,
reflexiones, dinámicas, metodologías y herramientas de autoconocimiento
diseñadas para potenciar la inteligencia emocional. Es decir, el proceso mental
por medio del cual los niños y jóvenes puedan resolver sus problemas y
conflictos emocionales ppo sí mismos, sin intermediarios de ningún tipo.
La base pedagógica de
esta educación en auge está inspirada en la visión de que el ser humano nace
con un potencial por desarrollar. Y que la función principal del educador es
acompañar a los niños en su proceso de aprendizaje, evolución y madurez
emocional. En esta misma línea se sitúan los programas de la educación lenta,
libre y viva que son propuestas pedagógicas alternativas dentro del sistema.
Eso sí, el gran referente del siglo XXI sigue siendo la escuela pública de
Finlandia, país que lidera el ranking elaborado por el informe PISA.
¿Para
qué sirve?
“Educar no consiste en
llenar un vaso vacío, sino en encender un fuego latente” (LAO TSÉ)
La educación emocional
promueve entre los jóvenes una serie de valores que les permitan descubrir su
propio valor, pudiendo así aportar lo
mejor de sí mismos al servicio de la sociedad. Entre estos se destacan:
- Autoconocimiento: Conocerse a uno mismo es el camino que conduce a saber cuáles son las limitaciones y potencialidades de cada uno, y permite convertirse en la mejor versión de uno mismo.
- Responsabilidad: Cada uno de nosotros es la causa de su sufrimiento y de su felicidad. Asumir la responsabilidad de hacerse cargo de uno mismo en el plano emocional y económico es lo que permite alcanzar la madurez como seres humanos y realizar el propósito de vida que se persiga.
- Autoestima: El mundo no se ve como es, sino como es cada uno de quienes lo observan. De ahí que amarse a uno mismo resulte fundamental para construir una pecepción más sabia y objetiva de los demás y de la vida, nutriendo el corazón de confianza y valentía para seguir su propio camino.
- Felicidad: La felicidad es la verdadera naturaleza del ser humano. No tiene nada que ver con lo que se tiene, con lo que se hace ni con lo que se consigue. Es un estado interno que florece de forma natural cuando se logra recuperar el contacto con la auténtica esencia de cada uno.
- Amor: En la medida que se aprende a ser feliz por uno mismo, de forma natural se empieza a amar a los demás tal como son y a aceptar ala vida tal como es. Así, amar es sinónimo de tolerancia, respeto, compasión, amabilidad y, en definitiva, dar lo mejor de nosotros mismos en cada momento y frente a cualquier situación.
- Talento: Todos tenemos un potencial y un talento innato por desarrollar. El centro de la cuestión consiste en atrevernos a escuchar la voz interior, la cual, al ponerla en acción, se convierte en nuestra auténtica vocación. Es decir, aquellas cualidades, fortalezas, habilidades y capacidades que permiten emprender una profesión útil, creativa y con sentido.
- Bien común: Las personas que han pasado por un profundo proceso de autoconocimiento se las reconoce porque orientan sus motivaciones, decisiones y acciones al bien común de la sociedad. Es decir, aquello que hace bien a uno mismo y que además hace bien al conjunto de la sociedad.
Imagen | Love Between the Lines de amitza bajo licencia CC BY 2.0 DE
jueves, 4 de diciembre de 2014
Presentación
Bienvenidas/os a este Blog de Salud Sexual y Reproductiva y Relaciones Interpersonales. Suponemos que os gustaría saber quiénes somos. Pues bien, somos dos profesionales sanitarios que desarrollan su trabajo en el Centro de Salud de Campo de Criptana (César y Víctor, enfermero y matrón respectivamente). Nuestra formación está directamente relacionada con estas materias y estamos muy concienciados con los problemas más importantes que afectan directamente a los adolescentes.
Este Blog forma parte de un ambicioso Programa de Educación para la Salud cuyo objetivo principal es mejorar la Salud Sexual y Reproductiva y las Relaciones Interpersonales entre los adolescentes mediante un asesoramiento profesional de calidad. Como todos y todas sabéis la cantidad de información a la que tenemos acceso en relación a estos temas es muy elevada, pero no siempre sabemos cómo manejarla o utilizarla, ni siquiera si es real o ficticia. Pues bien, este es el objetivo principal del Blog, que podáis tener acceso a una información veraz que resuelva vuestras dudas, problemas e inquietudes.
Para ello, subiremos interesantes contenidos y de máxima actualidad de forma periódica. También podéis aportar vuestros comentarios y trasladarnos vuestras preguntas a las que daremos respuesta guardando el anonimato y confidencialidad oportunos.
Solo esperamos que se cumplan vuestras expectativas, que disfrutéis de esta maravillosa etapa y que el paso a la edad adulta sea lo más satisfactorio posible.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

